miércoles, 10 de diciembre de 2014

SPAM, algo más que una carne enlatada

Todos conocemos el Spam, o más bien, debería decir: ¡El dichoso Spam!
Estamos familiarizados con este término que día a día llena  nuestras páginas web, grupos de noticias, redes sociales, y sobre todo nuestros correos electrónicos, de mensajes no deseados: ¡No voy a contratar fibra óptica! ¡No quiero encontrar pareja por Internet! Y no solo publicidad. También bulos, cadenas, estafas (scamphising… de los que hablaremos en otra ocasión). Nos hacemos una idea, ¿verdad?

Este correo basura, del que todos echamos pestes, un día fue querido, más bien necesitado, por muchas personas. En esta ocasión nos referimos a la carne SPAM (Spiced Ham).

SPAM nació como marca para un producto tan simple como la carne de cerdo y jamón condimentada y enlatada. Esta marca, tan alimenticia, nació en el año 1937. Pertenece a Hormel Foods Corporation y significó una verdadera revolución en los años sucesivos, sobre todo a partir de 1939, año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial.
La carne de SPAM fue consumida abundantemente durante la guerra por los soldados británicos y soviéticos. Evitó el hambre y, en muchos casos, la muerte por inanición.

Una vez concluida la guerra en 1945, SPAM fue comercializada a gran escala y tuvo un gran éxito. Todavía era fácil encontrar alguna que otra lata en las despensas o estanterías de casas y comercios.


Aquí puedes completar la información sobre la transformación de la carne enlatada SPAM en correo spam., además del cómico vídeo de Monthy Python sobre ello.

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Juan Madrigal Rodríguez.
Técnico en Administración de Sistemas Informáticos en Red  (TAJAMAR).
Puedes encontrarme en TwitterFacebookLinkedin y Gmail.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Gavea: Quitando el doble check azul en Whatsapp

Una de las principales novedades en la última actualización de la famosa app Whatsapp, es la incorporación del “doble check azul”, esto indica cuando un mensaje ha sido realmente leído por el destinatario.

Se han recibido numerosas quejas por ello, ya que se pone como excusa un control excesivo por parte de los usuarios en el tema de la privacidad, se prefiere seguir estando oculto y no desvelando si se ha visto o no el contenido recibido.

Aún no está esta opción en el repositorio de Google Play, pero si disponemos de ella en la página oficial de Whatsapp

Sigue leyendo en la web de Gavea.


Por Rubén Porcuna Albendea (Twitter: ru_ven_, ruben[at]rubenadm[dot].es, www.gavea.es
Ciclo Formativo de Grado Superior en Administración de Sistemas Informáticos en Red.
Centro Cultural y Deportivo Tajamar.

martes, 23 de septiembre de 2014

La mochila digital, ¿carga o alivio?

El concepto de mochila digital es uno de los conceptos que más ha puesto de relieve en la educación moderna la necesidad de la integración de la tecnología en el modelo educativo. Los padres de escolares se compadecen de sus hijos por el volumen y peso de las mochilas que arrastran sus hijos camino de la escuela. Y hacen bien, porque en ocasiones este peso es abusivo: no se sabe bien si es el niño quien arrastra la mochila o es la mochila misma quien dirige los pasos titubeantes y desequilibrados de su pequeño dueño.

También en los centros educativos alaban las excelencias de la mochila digital. La propuesta del colegio afirma que ahorra costes, pesos innecesarios y facilidad de uso, además de proporcionar una flexibilidad educativa sin precedentes. Y esto también es verdad.

Incluso los fabricantes de dispositivos móviles y desarrolladores de creación de contenidos digitales adoran la mochila digital ya que su uso tiene una repercusión directa sobre ventas y beneficios.

Recientemente (11-sep-2014)  Samsumg presentó un estudio realizado por IPSOS sobre el interés de los padres en la "mochila digital". Los resultados de la encuesta son esperanzadores.
Por ejemplo, según Samsumg los padres encuestados colocan por este orden su lista de prioridades para la educación de sus hijos (datos del del Ministerio de Educación y del INE): 
  1. Conectar aprendizajes de distintas materias (38%); 
  2. Conocimientos y tecnología actual (20%); 
  3. Esfuerzo individual (18%); 
  4. Trabajo en equipo (14%); 
  5. Memorización de conocimientos (12%).
Además -según el estudio- creen que la mochila digital bien podría reducir el peso físico (según afirma el 94% de los participantes) y el económico (87%) de la mochila tradicional de sus hijos.
Sea cual sea el dispositivo y la metodología que los chicos tengan en el aula, en lo que están de acuerdo sus padres, en concreto el 70% de ellos, es en que incorporar tecnología es una de las tres claves de la educación actual, ya que les prepara para los retos del siglo XXI (88%) y les ayuda a ser más responsables con los riesgos de Internet (66%).

El estudio es tan interesante como profesional pero, como viene siendo habitual, solo aparecen datos basados en la subjetividad de los encuestados: claro que es una encuesta que tiene la validez científica de lo que significa una encuesta, algo que pone de relieve una opinión o una tendencia.
No aparece ningún dato estadístico recogido de pruebas de campo reales en aula con grupo de control estadístico. Por tanto, según el estudio podemos decir lo mucho que nos gusta la tecnología (en este caso a los padres encuestados, incluso a mí mismo), pero seguimos sin saber si realmente nos beneficia la tecnología en la educación y en qué condiciones podemos aprovecharnos de sus muchas ventajas. 

Yo, personalmente, pienso que sí nos beneficia, de hecho me dedico profesionalmente a ello, pero mi pensamiento es tan subjetivo o más -si cabe- que el de la encuesta, no deja de ser una corazonada o la manifestación de un deseo. Sería interesante integrar la tecnología en los procesos educativos, pero sabiendo qué hacemos y por qué lo hacemos, con datos, con números y no solo con opiniones subjetivas, aunque marquen tendencia.

Los profesionales de la educación necesitamos datos reales que orienten nuestras decisiones y un abandono de la idolatría imperante en el esnobismo modernista del uso de la tecnología en educación.
La tecnología sale perjudicada, pero sobre todo son castigados nuestros alumnos -o hijos- cuyo modelo educativo queda configurado por la corazonada de sus profesores, padres, políticos y desarrolladores de tecnología.
¡Ojala que esa corazonada no acabe en infarto!

Alfredo Abad Domingo.
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lunes, 15 de septiembre de 2014

Vamping: trasnochar se pone de moda

La nueva moda entre los adolescentes internautas es eso que ellos mismos han venido a denominar "vamping" por la etiqueta que han utilizado en las redes sociales para marcar sus mensajes nocturnos: #vamping.

Consiste esta moda en permanecer horas y horas nocturnas conectados a las redes sociales, tiempo robado al sueño y al descanso. El atractivo de las redes sociales entre los adolescentes que las usan es tan intenso que trasnochar ha sido convertido en moda.

Los efectos del vamping podrían perjudicar a estos jóvenes de dos maneras:

  1. Por la obesidad digital que les producirá la compulsión de examinar constantemente qué ocurre entre sus contactos de la red, lo que en el fondo no es más que un incontrolado afán de novedades.
  2. Por la falta del descanso debido y la creación de hábitos que impidan el desarrollo normal de los ciclos circadianos.
Cualquiera de los dos factores desemboca en el arraigo de costumbres difíciles -aunque no imposibles- de erradicar y que influirán notablemente en las actividades diurnas.

Aunque el fenómeno se ha puesto de moda entre adolescentes, nativos digitales, también se ha extendido a adultos con el agravante de que la extrema dedicación que les exigen la constante atención a las redes sociales puede deteriorar la atención de sus obligaciones, también familiares.

Desde el punto de vista antropológico, esta moda también tiene su alcance. Recomiendo leer este artículo: "El utilitarismo de la compulsión modernista". Si realmente te interesa este tema, no te defraudará.

La educación de los menores es una responsabilidad primordial de sus padres, pero limitar las horas de acceso a los menores en el entorno familiar parece una medida de prudencia de primera calidad en la educación del carácter  y los hábitos en el adolescente. Eso sí, explicando adecuadamente la razón de esa limitación y dando ejemplo -padres y profesores- de cuáles son las ventajas de ser señores de uno mismo.

¡Que las redes sociales no te chupen la sangre!

Alfredo Abad Domingo.
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Ilustración: Antonio Marín (c). Más imágenes originales en http://dibuloco.wordpress.com/

lunes, 30 de junio de 2014

Cuando lo gratuito se hace perverso

Hace pocos días publicaba Kaspersky, una de las compañías de seguridad informática más importantes a nivel mundial, un estudio personalizado sobre los contenidos no deseados más populares entre los menores.

Datos relevantes del estudio

El estudio registra una estadística de uso del control parental de sus productos de protección en España, por tanto, revela datos muy fiables sobre cuáles son las intenciones de acceso de los menores españoles.

El control parental de Kaspersky gestiona, entre otras, categorías de acceso como pornografía, violencia, drogas o software ilegal. El resultado del estudio es muy significativo porque el 40% de las visitas de niños españoles (realmente, usuarios controlados por un control parental) iban dirigidas a contenidos web clasificados como pornográficos, mientras que los intentos de acceso a software ilegal representan un 24%.
¿Esto es mucho o es poco? En mi opinión, es demasiado.

Si comparamos con otros países europeos, en España estamos en accesos a la pornografía por debajo del resto de Europa occidental, que se sitúa 10 puntos por encima (50%). Aunque lo más significativo es que el acceso a software pirata no alcanza en Europa occidental el 6% frente al 24% español, lo que significa una proporción del 400% de intentos de software ilegal en España con respecto de la media en Inglaterra, Alemania, Francia e Italia.
Si los accesos a la pornografía nos parecían muy significativos, los del acceso al software ilegal son descomunales.

¿Cómo podemos explicar esto?

El acceso a páginas eróticas o pornográficas se puede explicar -no justificar- fácilmente por las tendencias concupiscibles de cualquier ser humano, sobre todo si está especialmente despierto en esas edades adolescentes en donde se tiene toda la pasión y disminuidas las defensas. La adolescencia se sitúa más o menos de la misma manera en el proceso evolutivo de cualquier persona, por eso la transversalidad de los datos por países viene a ser más o menos equivalente.

Sin embargo, la explicación de la abundancia exagerada de intentos de acceso al software ilegal en España con respecto del resto de la Europa occidental es mucho más prolija: en parte se alimenta de las costumbres generadas por la cultura de lo gratis y en parte por el atractivo reto de no tener que pagar por nada, aunque sea a fuerza de saltar por encima de la ley.
En cualquiera de los dos casos, la génesis es un problema educativo.

Es importante proteger al menor de contenidos no deseables, pero en el caso del software ilegal, conociendo que -aunque no necesariamente- frecuentemente su descarga viene infectada de malware, el riesgo para la seguridad del menor es extremo puesto que significa la apertura a todo un mundo de delincuencia, por ejemplo, a través del ciberacoso.

Además del problema semántico que entraña el término "free" en inglés, que se puede traducir al español como "gratis" o como "libre",  se añade una nueva confusión ya dentro de nuestro idioma, porque gratis puede predicarse de lo que carece de precio, de lo que carece de valor y por eso tiene precio cero o también puede indicar que aunque tenga valor y precio, lo puedo conseguir de balde: no es que el objeto sea gratuito en sí, sino que yo lo consigo gratis.

En cualquiera de los casos, se identifican gratis con ausencia de valor o bien gratis con reto para saltarme un pago: todo un desafío para la educación del menor y una perversión de lo gratuito.
Y ahora mi pregunta: ¿sólo del menor?

¿Quieres leer más sobre otras perversiones?



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lunes, 16 de junio de 2014

Sobre el éxito y la excelencia

Afirma la RAE que el éxito (del latín exitus, salida) es el resultado feliz de un negocio o actuación además de la buena aceptación que tiene alguien o algo. Con frecuencia hablamos de éxito y excelencia como si fueran sinónimos y, efectivamente, tienen algunos elementos en común, pero no son lo mismo. ¿No lo crees? Sigue leyendo.

La misma RAE afirma que la excelencia (del latín excellentia) es la superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.

¿A que son parecidos? Expongamos dos formulaciones de ejemplo para reflexionar sobre ellas:

  1. Hoy he tenido éxito en este negocio.
  2. Hoy he realizado mi trabajo con excelencia.

Si he tenido éxito, estoy indicando que mi negocio ha finalizado según mi intención. En cambio, si mi trabajo ha sido realizado con excelencia lo que preciso es que fue hecho de manera eficiente, con calidad y con bondad (como dice la RAE), de modo que esa calidad produce admiración.
La admiración de la excelencia no proviene de finalizar la acción sino de la calidad de lo realizado.
Con solo el éxito, el caco consigue su botín, pero no podemos atribuirle un trabajo excelente, salvo que participemos de algún modo de la picaresca.
La excelencia alberga una componente moral, la bondad de la acción; el éxito no necesariamente.
No se puede decir que nuestros antepasados de Altamira tuvieran un éxito inefable: no hemos sabido de la existencia de esas pinturas rupestres hasta hace bien poco tiempo. Sin embargo, su trabajo fue excelente, digno de la estimación de todos en la actualidad y merecedor de unas medidas proteccionistas de conservación que indican la importancia del patrimonio cultural que suponen esas pinturas.

Cuando se habla de la cultura del esfuerzo, con frecuencia se habla de que conduce al éxito. A mí no me interesa esa cultura del esfuerzo si el camino hacia el éxito no pasa por las verdes praderas de la excelencia.

Cuando se utiliza tecnología educativa, sobre todo si hay gamificación por medio, hay que poner un exquisito cuidado pedagógico en que el objetivo de éxito no relegue la excelencia a la profunda oscuridad de las cavernas de la cultura del pelotazo.

¿Quieres saber más sobre la perversión en la cultura del esfuerzo? Te sorprenderás.

Ilustración: 
Antonio Marín (c). Más imágenes originales en http://dibuloco.wordpress.com/

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Alfredo Abad Domingo.
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sábado, 7 de junio de 2014

¿Eres pop o rock, de derechas o de izquierdas?

Os invito a hacer una pseudoencuesta entre quienes están a vuestro lado. Es muy sencillo, invitadles a escuchar una canción actual, cualquiera, y a continuación preguntarles si se trataba de pop o de rock.

Entre los encuestados que se sientan iniciados en estas lides musicales o al menos escuchen música de manera habitual -no necesariamente expertos-, observaréis que se decantan por pop o rock casi de una manera vehemente, como si la cuestión que se dirime fuera tan meridianamente clara.

A mi siempre me disuadió de emitir una opinión firme el pensamiento de que hay quien se clasifica como pop/rock, que es tanto como no definirse en absoluto.

Copio lo que afirma (solo 6 puntos de los 24 que propone) la revista GQ sobre cómo diferenciar el pop del rock:

1. La dicotomía retro de los Beatles y los Stones.
Los Beatles son pop y los Rolling Stones son rock.

2. La definición cardiológica de Roxette.
Si utiliza la palabra ‘heart’ en el estribillo de la canción, es pop. Ejemplos: “Tell It To My Heart”, “My Heart Will Go On”.

3. Excepción de Bon Jovi a la definición de Roxette.
Si utiliza la expresión ‘broken heart’, pronunciada ‘broukenjare’, es rock (y hay un 90% de posibilidades de que, efectivamente, sea Bon Jovi).

4. La hipótesis de la combinación de palabras medievales.
Todo grupo que tenga en sus letras o en el título de sus canciones alguna combinación de estas palabras es rock y más heavy que una lluvia de hachas: temple, doom, darkness, sword, hell, fire, beast, sacrifice, stone, knight o realm. Ejemplos: “temple of the beast”, “realm of fire”, “sword of doom”, “knight of stone” etc.

5. El teorema de la cultura contemporánea.
Toda canción que incluya una palabra de algo que ha sido inventado en los últimos 50 años, es pop. Ejemplos: Internet, whatsapp o Nicolas Cage.

6. La verificación del movimiento de cabeza.
Si mientras esta sonando, eres capaz de bailarlo sin mover la cabeza, entonces es pop.

Si queremos argumentos más formales, aquí tenéis unos cuantos:
1- El pop tiene como esencia gustar a las masas, nunca buscará ser un género underground, porque su objetivo es vender. El rock en esencia busca plasmar una propuesta, pero siempre con la consciencia de que puede gustar o no, cuando las masas no le favorecen puede seguir desarrollándose en el nivel under o como dicen ahora, independiente.
2.-  El pop busca ser pegajoso, incluso meloso, las letras nunca intentarán llegar más allá de una frase bonita. Si se vuelve un clásico un tema es producto de la calidad y la constancia de siempre alcanzar los primeros puestos. Ejemplo más claro Michael Jackson. El rock no tiene como objetivo quedarse en una melodía pegajosa, busca también convertirse en un tema importante, inconscientemente se busca crear un  clásico, trascender a través de los años. Las letras a veces pueden protestar o crear consciencia.
3.- El pop nunca intentará ser agresivo, porque en sus seguidores eso en vez de ayudar ahuyenta a las audiencias. El rock puede darse el lujo de ser incluso inaccesible para las mayorías y ganar mucho respeto entre un público selecto.
¿Qué hemos aprendido? Que a veces las cosas no están tan claras como puede parecer a primera vista, pero aún así, el atrevimiento rompe las fronteras de la ignorancia.

Ahora proyecta lo aprendido y realiza esta otra encuesta: tal partido político ¿es de derechas o de izquierdas?

Ilustración: 
Antonio Marín (c). Más imágenes originales en http://dibuloco.wordpress.com/

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viernes, 30 de mayo de 2014

La comunicación al servicio de la Cultura del Encuentro

Reproducimos hoy, por su elevado interés y la profundidad de la reflexión, el texto propuesto para las 48 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del Papa Francisco, de fecha 1 de junio de 2014 y que lleva por título:

"La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro"

[Nota: las negritas y énfasis en el texto son míos].

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más «pequeño»; por lo tanto, parece que debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros. El desarrollo de los transportes y de las tecnologías de la comunicación nos acerca, conectándonos mejor, y la globalización nos hace interdependientes. Sin embargo, en la humanidad aún quedan divisiones, a veces muy marcadas. A nivel global vemos la escandalosa distancia entre el lujo de los más ricos y la miseria de los más pobres. A menudo basta caminar por una ciudad para ver el contraste entre la gente que vive en las aceras y la luz resplandeciente de las tiendas. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que ya no nos llama la atención. El mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas.

En este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos. Comunicar bien nos ayuda a conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos. Los muros que nos dividen solamente se pueden superar si estamos dispuestos a escuchar y a aprender los unos de los otros. Necesitamos resolver las diferencias mediante formas de diálogo que nos permitan crecer en la comprensión y el respeto. La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. Los medios de comunicación pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios.

Sin embargo, también existen aspectos problemáticos: la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo.

La variedad de las opiniones expresadas puede ser percibida como una riqueza, pero también es posible encerrarse en una esfera hecha de informaciones que sólo correspondan a nuestras expectativas e ideas, o incluso a determinados intereses políticos y económicos. El mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos. El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social –por tantos motivos-, corren el riesgo de quedar excluidos.

Estos límites son reales, pero no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica. Entonces, ¿qué es lo que nos ayuda a crecer en humanidad y en comprensión recíproca en el mundo digital? Por ejemplo, tenemos que recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar. Necesitamos ser pacientes si queremos entender a quien es distinto de nosotros: la persona se expresa con plenitud no cuando se ve simplemente tolerada, sino cuando percibe que es verdaderamente acogida. Si tenemos el genuino deseo de escuchar a los otros, entonces aprenderemos a mirar el mundo con ojos distintos y a apreciar la experiencia humana tal y como se manifiesta en las distintas culturas y tradiciones. Pero también sabremos apreciar mejor los grandes valores inspirados desde el cristianismo, por ejemplo, la visión del hombre como persona, el matrimonio y la familia, la distinción entre la esfera religiosa y la esfera política, los principios de solidaridad y subsidiaridad, entre otros.

Entonces, ¿cómo se puede poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro? Para nosotros, discípulos del Señor, ¿qué significa encontrar una persona según el Evangelio? ¿Es posible, aun a pesar de nuestros límites y pecados, estar verdaderamente cerca los unos de los otros? Estas preguntas se resumen en la que un escriba, es decir un comunicador, le dirigió un día a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?» (Lc. 10,29). La pregunta nos ayuda a entender la comunicación en términos de proximidad. Podríamos traducirla así: ¿cómo se manifiesta la «proximidad» en el uso de los medios de comunicación y en el nuevo ambiente creado por la tecnología digital? Descubro una respuesta en la parábola del buen samaritano, que es también una parábola del comunicador. En efecto, quien comunica se hace prójimo, cercano. El buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo del hombre medio muerto que encuentra al borde del camino. Jesús invierte la perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que somos humanos, hijos de Dios. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad».

Cuando la comunicación tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas, nos encontramos ante una agresión violenta como la que sufrió el hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino, como leemos en la parábola. El levita y el sacerdote no ven en él a su prójimo, sino a un extraño de quien es mejor alejarse. En aquel tiempo, lo que les condicionaba eran las leyes de la purificación ritual. Hoy corremos el riesgo de que algunos medios nos condicionen hasta el punto de hacernos ignorar a nuestro prójimo real.

No basta pasar por las «calles» digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. El mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura. La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas. La neutralidad de los medios de comunicación es aparente: sólo quien comunica poniéndose en juego a sí mismo puede representar un punto de referencia. El compromiso personal es la raíz misma de la fiabilidad de un comunicador. Precisamente por eso el testimonio cristiano, gracias a la red, puede alcanzar las periferias existenciales.

Lo repito a menudo: entre una Iglesia accidentada por salir a la calle y una Iglesia enferma de autoreferencialidad, prefiero sin duda la primera. Y las calles del mundo son el lugar donde la gente vive, donde es accesible efectiva y afectivamente. Entre estas calles también se encuentran las digitales, pobladas de humanidad, a menudo herida: hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias también a las redes, el mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1,8). Abrir las puertas de las iglesias significa abrirlas asimismo en el mundo digital, tanto para que la gente entre, en cualquier condición de vida en la que se encuentre, como para que el Evangelio pueda cruzar el umbral del templo y salir al encuentro de todos.

Estamos llamados a dar testimonio de una Iglesia que sea la casa de todos. ¿Somos capaces de comunicar este rostro de la Iglesia? La comunicación contribuye a dar forma a la vocación misionera de toda la Iglesia; y las redes sociales son hoy uno de los lugares donde vivir esta vocación redescubriendo la belleza de la fe, la belleza del encuentro con Cristo. También en el contexto de la comunicación sirve una Iglesia que logre llevar calor y encender los corazones.

No se ofrece un testimonio cristiano bombardeando mensajes religiosos, sino con la voluntad de donarse a los demás «a través de la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana» (Benedicto XVI,Mensaje para la XLVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2013).

Pensemos en el episodio de los discípulos de Emaús. Es necesario saber entrar en diálogo con los hombres y las mujeres de hoy para entender sus expectativas, sus dudas, sus esperanzas, y poder ofrecerles el Evangelio, es decir Jesucristo, Dios hecho hombre, muerto y resucitado para liberarnos del pecado y de la muerte. Este desafío requiere profundidad, atención a la vida, sensibilidad espiritual. Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas.

Que la imagen del buen samaritano que venda las heridas del hombre apaleado, versando sobre ellas aceite y vino, nos sirva como guía. Que nuestra comunicación sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría. Que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino. No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital. El interés y la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicación son importantes para dialogar con el hombre de hoy y llevarlo al encuentro con Cristo: una Iglesia que acompaña en el camino sabe ponerse en camino con todos. En este contexto, la revolución de los medios de comunicación y de la información constituye un desafío grande y apasionante que requiere energías renovadas y una imaginación nueva para transmitir a los demás la belleza de Dios.

Vaticano, 24 de enero de 2014, memoria de san Francisco de Sales
FRANCISCUS

(Recogido de http://www.pccs.va/index.php/es/giornate-mondiali-delle-comunicazioni-sociali-4/2014)

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jueves, 15 de mayo de 2014

Ready to war

"No sé con qué armas se luchará en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y piedras". 
Con esta diáfana frase aventuraba Albert Einstein (1879-1955) su visión de un hipotético futuro bélico, tan expresiva que no requiere un comentario posterior.

Una visión de la guerra desde otro ángulo es aportado por Hermann Hesse (1677-1962), escritor y pintor suizo de origen alemán:
"Nadie pensaba en una guerra, se aumentaba el armamento sólo por si acaso, porque los ricos ven con agrado muros de hierro alrededor de su dinero".

Desde el punto de vista operativo, la indicación viene del escritor francés Anatole France (1844-1924):
"Las victorias de los pueblos siempre son debidas a la inteligencia de los generales y al valor de los soldados; y las derrotas a la fatalidad".

El pesimismo extremo en la capacidad de bien del hombre es expresado desde algunas filosofías por Thomas Hobbes (1588-1679):
"La fuerza y el engaño son, en la guerra, las dos virtudes cardinales". 

Y ¿quien iba a decir que el mismo Goebbels afirmaría algo que ahora sabemos que es verdad?:
"En la guerra no existe la victoria, sino distintos grados de derrotas".

Aun así, sigo pensando que para evitar o destruir las guerras, también las tecnológicas, son útiles las cuatro virtudes cardinales, que siguen siendo cuatro, a saber:  prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
¿Alguien lo podría mejorar?

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Antonio Marín (c). Más imágenes originales en http://dibuloco.wordpress.com/

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sábado, 3 de mayo de 2014

Donde tus sueños te lleven

Dicen que el pesimismo tiene un prestigio que no merece. Creo que está bien dicho, pero ¿nos lo creemos realmente? ¿No será que el pesimismo actúa como un narcótico de nuestra propia incapacidad o de nuestra comodidad?

Hoy os dejo el vídeo de Javier Iriondo, locutado con la voz de Pablo Motos, que merece la pena ver con detenimiento.

Sin embargo, hay algo en lo que no estoy totalmente de acuerdo. Efectivamente el pasado no debe determinar el futuro, porque el pasado, pasado está; pero eso no significa que debamos ignorarlo.
El futuro define la meta, pero al ruta que determina qué camino seguir no está totalmente definido si faltan el punto de partida y el punto de llegada: el de llegada está en el futuro, pero el de partida está en el presente, momento que fue engendrado en el pasado.

Por tanto, parece una medida de prudencia contemplar el pasado no para agobiarse o para retomar malas experiencias sino para conocerse y definir mejor qué me acerca a un futuro libremente elegido.
Decía Vincent Lombardi (entrenador de fútbol americano de ascendencia italiana) que:
"El único lugar en el cual ‘éxito’ viene antes de ‘trabajo’ es en el diccionario" claro que "Si tú crees que estás derrotado, lo estás. Si crees que no te atreves, no lo harás".


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viernes, 25 de abril de 2014

Google Glass para ciegos y guías de ciegos

Acabamos de ser percutidos con el lanzamiento de las Google Glass, elemento tecnológico que abre las puertas a la integración de la realidad con el acceso a datos sobre la misma en tiempo real: un amalgama entre la realidad virtual, realidad aumentada y la Internet de las cosas que se presenta como verdaderamente prometedor, aunque todavía a un precio muy elevado. Claro, que son solo los comienzos.

¡No se basta la realidad a sí misma, que necesitamos añadirle nuevas informaciones! No es crítica, todo lo contrario, pero antes de incorporar valor añadido informativo a la realidad podríamos abrir los ojos para llenarnos de lo que tienen delante, con esa plenitud que los clásicos llamaron contemplación.

Aquí te dejo una infografía realizada por el Centro de innovación del BBVA que nos hace una radiografía de la tecnología Google Glass. Su estudio detenido enriquecerá sustancialmente al lector.

Radiografía de Google Glass (Fuente: Centro de innovación del BBVA).

Google Glass nos ayudará significativamente comprender lo que hay más allá de la realidad simplemente percibida, pero animo al lector a que haga un ejercicio de reflexión sobre lo que ve en el mundo sin necesidad de gafas que le virtualicen su entorno. Por ejemplo, también dejo un mapa de la distribución del hambre en el mundo: para saber que hay hambre por todos sitios no son necesarias unas Google Glass.
También es cierto que la superposición de este mapamundi como realidad informativa añadida a la vista de un globo terráqueo no podría hacer más solidarios y en esto, Google Glass tiene mucho que aportar.
Puede que una vez más, la tecnología venga en auxilio de la solidaridad, aunque solo sea por la insistente percusión informativa. Con algo más de suerte dejaremos de ser ciegos y ello nos brindará la oportunidad de poder contemplar una realidad más amplia abandonando nuestro oficio de guía de ciegos.

Mapa del hambre silenciada en el mundo.

Podríamos considerar del mismo modo que no solo son gestionables las necesidades físicas, materiales o fisiológicas. Las realidades morales, intelectuales o espirituales también están amenazadas, como lo demuestra la siguiente infografía:
Persecución de cristianos en el mundo en 2013 (Fuente: www.worldwatchlist.us)

Decia  Víktor Frankl que «Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.» 

O. en su versión más sencilla: "Es sencillo ser feliz, lo difícil es ser sencillo" (Mario San Miguel, cantante).

Alfredo Abad Domingo.
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jueves, 17 de abril de 2014

De la avaricia y otros remordimientos

Frecuentemente el sufrimiento humano es la manifestación de una vida llena de tensiones. El desequilibrio puede provenir de agentes externos que agreden modificando las circunstancias o del interior del sujeto.
Las injerencias exteriores nos hacen conscientes del dolor, pero las que provienen del interior nos dañan sin dejar rastro en la consciencia aunque no se inhiben en la conciencia.

Un buen ejemplo lo tenemos en la avaricia, de la que Jean de La Fontaine (escritor y poeta francés del siglo XVII), afirmaba que lo pierde todo por quererlo todo. El remordimiento interior que produce la avaricia no solo es tan inconsciente como agresivo. Ya en nuestro siglo, pienso que es lo que significaba Francisco Ayala cuando decía que "La avaricia es la más desinteresada de las pasiones, ya que exige una abnegación, a veces de magnitud heroica".
Y no solo eso, sino que el avariento suministra -sin querer- combustible para los celos, que no son sino una mezcla explosiva de amor, odio, avaricia y orgullo: todo un séquito de vanidades.
En la vida profesional la avaricia se manifiesta como reserva cautiva de conocimientos y experiencias. Miguel de Unamuno (filósofo español del siglo XX) se refería a ello cuando afirmaba que "Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos".
Tecnológicamente hablando la tendencia de software libre intenta atenuar este tipo de comportamiento avariento.
Y si quieres profundizar sobre el daño que produce la avaricia, te diré con San Bernardo de Claraval que no es sino "un continuo vivir en la pobreza por temor a ser pobre".

Querido lector, ¿te compensa la avaricia?


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miércoles, 9 de abril de 2014

La mejor red social es tu gente de toda la vida

Las redes sociales representan el núcleo duro de la web 2.0, ya que su idiosincrasia se basa en la actividad de los usuarios que se registran en ellas. La participación es siempre interesante, pero debemos plantearnos asuntos más concretos: participación ¿sobre qué?, participación para relacionarme ¿con quién?, y aun así… ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿desde dónde?, ¿para qué?

¡Cuántas veces se quejan los docentes de la falta de participación de sus alumnos en clase! 

Frecuentemente, los planes de tutoría se centran en estimular la participación activa de los alumnos. En las programaciones didácticas de las diferentes asignaturas, los profesores programan actividades cuyo objetivo es provocar a los alumnos para que establezcan relaciones con los demás, aprendan a debatir o a respetar las opiniones de los otros, aunque sean diferentes de las propias, etc. Participar es bueno e Internet invita a hacerlo mediante herramientas que estimulan la participación activa de los internautas.

Si eres padre o tienes a cargo a menores, ¿cuántas veces has advertido a tus hijos de que no deben relacionarse con desconocidos? Y entonces, ¿por qué no lo haces cuando la relación se establece a través de Internet, sabiendo que ese medio protege el anonimato de un hipotético delincuente? Espero que esta pregunta no te alarme inútilmente, pero te haya puesto en guardia.

Y en cualquier caso, recuerda que sin despreciar las digitales, la mejor red social es rodearse de tu gente de toda la vida.

[Textos tomados del libro "Familias digitales"  publicado en Editorial Palabra.]

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martes, 1 de abril de 2014

El frasco de las esencias: la integridad


Dicen que el mejor negocio es comprar a un hombre por lo que vale y venderlo por lo que él piensa que vale.
No sé si es así, pero lo que se me hace evidente es que a todos nos ocurre que imaginamos valer más de lo que los demás piensan que valemos. Tenemos una cierta tendencia a considerarnos mejores de lo que realmente somos.

Con frecuencia establecemos nuestro propio valor por lo que hacemos, por lo que representamos, por lo que tenemos. Y entonces, erramos el tiro.
Ya en el siglo I Juvenal, poeta satírico romano, afirmaba que "la integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones".

También observamos que no siempre nuestra conducta es recta. En ocasiones no nos salen las cosas como queremos que nos salgan. Ni siquiera podemos garantizar querer hacer las cosas con rectitud. Hacer el bien exige aprendizaje, además de querer hacerlo. Séneca, filósofo latino contemporáneo de Jesucristo, se formulaba la siguiente pregunta retórica: ¿Qué importa saber lo que es una recta si no se sabe lo que es la rectitud?

Cuando nos proponemos vivir en cualquier circunstancia una vida recta disponemos nuestros pasos hacia la altiplanicie de la integridad. La mirada de otros no perturbará nuestro buen hacer ni nuestro bien pensar, sobre todo porque "sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y reconocer sus errores" (Benjamín Franklin).

Ahora, querido lector, ¿te atreves a destapar el frasco de las esencias de tu propia integridad?

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lunes, 24 de marzo de 2014

De las vanidades y otras envidias

Decía Hesíodo, poeta griego del siglo VIII a. C. que "No es el trabajo lo que envilece, sino la ociosidad".
En la época del clasicismo heleno no creo que pudieran tener en cuenta los factores que actualmente acompañan a quienes forzosamente quedan ociosos por falta de un puesto de trabajo por lo que nadie debe sentirse ofendido.

Tampoco pienso que Hesíodo quisiera llamar villanos, en el sentido peyorativo del término, a las muchedumbres de parados que tenemos actualmente en las sociedades modernas. Más bien supongo yo que el poeta se refería a esa acepción de la ociosidad que se predica de quien no hace nada, sin más interés que el de matar el tiempo, que no coincide necesariamente con quien no trabaja, o mejor, con quien -aunque quiera- no puede trabajar.

 En ocasiones el régimen de competencia lleva a situar a las personas en condiciones morales precarias que lesionan de algún modo su autoestima. En este sentido, apuntaba Indira Gandhi, estadista y política hindú en el siglo XX, que "Un día mi abuelo me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan, y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia ahí": ¡Cuánto sabía sobre vanidad el anciano!

También quedan fuera de este contexto quienes aun teniendo trabajo no pueden desarrollarlo bien porque su entorno laboral extorsiona injustamente sus posibilidades de desarrollo, por ejemplo, por rencillas, competitividad desbordada, pequeñas o grandes traiciones, etc. El trabajo sin prisa -decía Marañón- es el mayor descanso para el organismo. Sin embargo, someterse a un trabajo intenso aunque parsimonioso no es del patrimonio de la mayoría porque es muy difícil aislarse de las presiones y de las envidias.

Quien se deja llevar por la vanidad o por la envidia, en la ansiedad del objeto que persigue, y que con frecuencia consigue, obtiene su propio castigo. Se ríe el pudiente de la escasez del pobre como lo hace este del temor del rico. Quizás por eso decía el escritor español Benito Pérez Galdós: "Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo". No dejes, buen amigo, que te roben la esperanza porque la pobreza sin esperanza es el dintel de la miseria.
Y si nos ponemos románticos, descubrimos con Goethe que solo si has estado todo el día trabajando es posible que un buen atardecer te salga al encuentro.

Ilustración: 
Antonio Marín (c). Más imágenes originales en http://dibuloco.wordpress.com/

Reflexión: 
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domingo, 16 de marzo de 2014

La levedad de lo que parece tan importante


Todo el mundo lo hace, pero vivir no siempre es tan fácil. Nos cuesta todo nuestro esfuerzo, a razón de 24 horas por día.
Claro que como la vida es un evento 24x7, que no admite interrupción, no le concedemos demasiada importancia y presuponemos que el 24x7 se amplía  automáticamente a 365x24x7 y así podríamos extendernos en la serie temporal.

Esto es lo que parece, pero todos sabemos que realmente no es así, porque aun inconscientemente aprendemos de manera natural que ninguna biografía tiene discontinuidades topológicas: todas se expresan en un único segmento continuado, si bien acotado por una frontera.

Lo que les pasa a nuestras vidas ocurre necesariamente a todo aquello que cargamos sobre ellas. Nos hemos acostumbrado a unos modos de vida -modernos, decimos ahora- que incorporan herramientas, tecnologías o usos totalmente inconcebibles en otras épocas (no hace tanto de ello) pero que inhieren de tal modo en nuestra actividad que no podemos ni imaginar cómo hemos sido capaces de llegar hasta el momento actual sin ellas.
Es como si el móvil, la tableta o Internet fueran nuevos apéndices con los que ahora nacemos. Y, en cierto modo, así puede parecer. Pero no es del todo cierto, porque el móvil, la tableta o Internet generan en nosotros una dependencia externa. En casos extremos, una fuerte adicción.

Las dependencias siempre generan ansiedades y, cuando no se pueden controlar, frustraciones.
Cuando estamos en posesión de aquello que satisface nuestro inmediato deseo, parece como si reposáramos en un estado de calma, pero siempre se asoma a nuestra intimidad una duda en forma de corazonada: ¿qué pasaría si tuviera que dejar de satisfacer esa necesidad que ahora tengo cubierta?
Plantearse esta pregunta, intentar resolverla con sinceridad y gestionar sobriamente sus comprometedoras consecuencias nos empuja a iniciar un camino que nos induce un cierto grado de madurez.

Con motivo de algunas discontinuidades de servicio nos planteamos que hasta hace poco nos parecía que sin WhatsApp no podríamos vivir porque, tautológicamente hablando, de hecho no podríamos vivir. Sin embargo, hemos descubierto que lo que resolvía parte de nuestra vida no era WhatsApp sino el significado en nuestras vidas de lo que representa la mensajería instantánea. Y aquello que era un servicio 24x7 ha revelado su auténtica realidad y casi ha producido una quiebra en nuestras vidas. Pero, también ha puesto de relevancia otros servicios alternativos semejantes con sus ventajas e inconvenientes y nos ha hecho comprender que lo importante no son los servicios de la vida sino la vida misma.
Si usas prudentemente los servicios tecnológicos pronto descubrirás que apagar el móvil de vez en cuando te proporcionará muchas otras ventajas.
Y desde aquí te propongo que abandones esa obesidad digital y sigas una dieta de adelgazamiento tecnológico, al menos, para sobreponerte a tus tan incontroladas como incontrolables dependencias.
Aquí te dejo una infografía comparativa entre WhatsApp y Telegram que te ayudará a comprender la "levedad de aquello que parecía tan importante".

(Tomado de http://www.trecebits.com/2014/02/27/por-que-deberiamos-usar-telegram-infografia/ )


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